jueves, 6 de octubre de 2022

SANTA CARITINA, VIRGEN Y MÁRTIR—5 de octubre.

 





“Por eso oró para ser liberada de su carne, he aquí, a través de la oración, Caritina lo recibió”.

 

   Hoy la Iglesia celebra y honra la sagrada memoria de la Santa Mártir Caritina. Es una de las muchas jóvenes mujeres, que, durante el tiempo de las antiguas persecuciones cristianas, asi como cada vez que es procesada la fe de la Iglesia, prefieren el amor de Cristo que el del mundo.

   

   Santa Caritina era de Amisus del Pontio helénico de Asia Menor. Fue martirizada en el año 290 después del nacimiento de Cristo durante el reinado de Diocleciano y siendo cónsul Domicio, es decir durante los años de la gran persecución de la Iglesia. Huérfana a una edad muy temprana, se convirtió en sirvienta de un hombre eminente llamado Claudio, quien la respetaba mucho y la crio como a su propia hija. Era muy bonita sensible y amable. Aunque aún no estaba bautizada, compartía su amor por Cristo con los demás, y convirtió a muchos al camino de la salvación. Era mansa humilde, obediente y silenciosa. Estudiaba la ley de Dios día y noche y juro vivir en perpetua virginidad como una verdadera esposa de Cristo.

 




   Cuando Domicio tuvo noticias de la cristiana Caritina, escribió a Claudio para que se la enviase para interrogarla. Claudio obligado a obedecer al gobernante Domicio empezó a llorar y a lamentarse, no por la privación de su sierva, sino por las duras torturas que sabía que la esperaban.

 

   Caritina con mucha fe y valentía, empezó a tranquilizarle. “No se entristezca, mi señor, —le dijo—, sino alégrese, ya que yo me voy a hacer digna de sacrificarme para el Dios, como un sacrificio aceptable por mis pecados y por los tuyos”.

 

   Fué acusada esta santa de profesar la religión cristiana ante el gobernador de Grecia. Confesó libre y espontáneamente la religión de Jesucristo, manifestando estaba dispuesta a morir por su creencia.

 




   Fué por esta confesión cruelmente atormentada, le rasuraron la cabeza y se la cubrieron con carbones encendidos, y luego atada una gran piedra al cuello fué arrojada al mar. Salvada milagrosamente por los ángeles salió a la orilla sin lesión alguna, y presentándose de nuevo al gobernador, confuso éste, mandó le cortasen las manos y los pies, le arrancasen los ojos y los dientes, y puesta después en oración entregó su alma a Dios.

 



   Partes de las Santas Reliquias de la Santa se encuentran en los monasterios de Kiku en Chipre y de Jerusalén i Jersalí, cerca de Davlia, Viotia, en las laderas de monte Parnassos.

 

 

 

LA LEYENDA DE ORO. (Tomo IV)



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